viernes, 26 de octubre de 2012

La obsesión por los piercings




Colocarse un piercing, o dos, a lo sumo tres, y por que no, acompañarlo con un  tatuaje .Este tipo de estética corporal puede pasar desapercibida en la época actual, ya  que nadie se asombra o se queda mirando de reojo a alguien con una tattoo o una perforación.
Pero que sucede cuando un accesorio estético incrustado en la propia piel se convierte en el principio de  una obsesión..

Al parecer este tipo de obsesiones son las nuevas locuras de moda en la actualidad.
¿Qué dicen los que saben de la psiquis humana?


El psicólogo clínico Andrés Gento Rubio explica que el piercing lo practican más los adolescentes y jóvenes, y se anillan más las chicas que los chicos. El body art suele efectuarse por razones ornamentales, de moda, o como expresión de la personalidad y en los adolescentes puede expresar un sentimiento de rebeldía respecto al mundo establecido.

Esta práctica se vuelve patológica cuando se convierte en una obsesión y absorbe energía, tiempo y recursos de forma desproporcionada. Entonces, se enciende una luz de alarma, que señala que habrá que plantearse pedir ayuda psicológica.

Cuanto más inusual es la zona anatómica decorada, mayor es el sentimiento de diferencia que aporta. La persona que se anilla puede sentir la necesidad de que la "admiren los demás¿, y se anillará las zonas más visibles para mostrarlas en su entorno.

Según Gento, la decoración elegida es un símbolo representativo de algún aspecto al que la persona se siente muy vinculada, o puede manifestar una ideología en la que se siente inmersa.

sábado, 22 de septiembre de 2012

¿Donde me puedo poner un piercing





- "En teoría es posible perforar cualquier parte del cuerpo que se pueda sostener con los dedos índice y pulgar, por ejemplo, ceja, nariz, labio, oreja, lóbulo, pezones, ombligo y algunas regiones en los genitales. Esta práctica ha sido muy representativa de las culturas antiguas, en donde tenía diversos significados, pero en la actualidad cada quien le da la interpretación que desea", refiere el especialista en body piercing.

Son muchas las zonas que pueden someterse a dicho proceso, y a partir de ello recibir nombre específico. De acuerdo al libro Perforaciones corporales: ritos, tradición, moda y dolor escrito por Danny Yerna y la periodista Karem Martínez, las más comunes son:

Cartílago de la oreja. Siempre han estado presentes en la historia del hombre, principalmente con fines estéticos.

Daith. Se coloca en el cartílago de la oreja que se sitúa justo arriba de la entrada al oído, sin embargo, no todas las personas tienen esta parte de tejido.

Rook. Una o más perforaciones en la parte de arriba y adentro de la concha de la oreja.

Ceja. Ha ganado muchas popularidad en los últimos años, pero durante la cicatrización sólo se recomienda el uso de argollas para facilitar la limpieza.

Lengua. Se recurre a ella para que funja como mecanismo de estimulación sexual, pero es muy importante que la realice un experto, porque una mala perforación en esta área puede derivar en la pérdida del sentido del gusto.

Labio. En la actualidad gozan de gran popularidad, pero fue común en muchas tribus alrededor del mundo.

Nariz. Se pueden usar argollas o broqueles en esta zona, pero es preferible utilizar argolla en su inicio, ya que es más fácil y cómodo para realizar la limpieza.

Septum. Se realiza en medio de los orificios de la nariz, abajo del tabique nasal.

Bridge horizontal. Consiste en perforar la piel del puente de la nariz, a la altura de las pupilas de los ojos.

Pezón. Tienen gran tradición y actualmente se practica por cuestiones eróticas.

Ombligo. A través del tiempo se le ha considerado sensual, normalmente se realiza en la parte de arriba de la apertura y es una de las perforaciones más delicadas.

Mano. Se realizan en el tejido ubicado entre los dedos; conlleva muchas complicaciones para cicatrizar debido a que las manos están en contacto continúo con bacterias.

Príncipe Alberto. La perforación se realiza en el pene, pasa por la uretra (orificio por donde se excreta la orina y se eyacula semen) en la base del glande (piel que recubre la cabeza del pene), por lo que sólo debe hacerla un profesional.

Dydoes. Perforación lateral en el glande que permite recuperar las sensaciones placenteras que pudieron haberse perdido con la circuncisión (extirpación del tejido que cubre la cabeza del pene); además durante la penetración también resulta satisfactoria para la mujer.

Ampallang. Se perfora del centro del glande hacia arriba de la uretra, y se dice que incrementa la sensibilidad tanto para el perforado como para su pareja.

Clítoris. Las perforaciones en la zona genital más sensible de la mujer aún no son tan comunes debido a que pocas tienen esa estructura lo suficientemente larga (aproximadamente de 6 milímetros) para colocarle un arete.

Clithood. Se perfora el tejido ubicado sobre el clítoris y genera sensaciones placenteras al caminar o durante el acto sexual.

Triángulo. Se coloca en el tejido atrás del eje del clítoris y arriba de los labios menores (frente al hueso púbico) y es útil para la estimulación sexual.